FERIA DE AYERBE. Sincroniciades a través del Arte, La Semiótica de la Imagen Fotográfica y la Intuición.

Assemblage, Mariano Buen 2014 "Evolución". Objetos relegados 60 X 40 cm

 

"Todo tiene un alma secreta que guarda silencio con más frecuencia que habla".

                                                              Marie-Louise von Franz

 

 

 Cada uno de nosotros afronta un destino. Nacemos en este universo, crecemos, jugamos, nos enamoramos, trabajamos, envejecemos y al final de nuestras vidas nos enfrentamos a la muerte.  Talvez rebuscando en nuestros orígenes olvidados sin razón, encontremos señales evidentes para averiguar la verdad a la constante lucha por la supervivencia, a la precariedad de la propia vida humana y a la constante presencia y angustia por la muerte.

Assemblage, Mariano Buen 2005 “Transmutación equina” Cráneo de yegua decorado 58 x 38 centímetros.

 

El artista proyecta parte de su psique en la materia a través de objetos inanimados.

                                                              Marie-Louise von Franz

El hombre mediante el recuerdo vuelve sobre sí mismo.

Assemblage, Mariano Buen 2016 "Dualismo"Mundo interior,Mundo exterior. Objetos relegados 35 X 20 cm.

 

El objeto que estorba: ese es el primer paso del arte; ese objeto que vive al borde de su existencia absurda y obstructora para ser incubado con gracia de una nueva vida e investido con la dignidad absoluta de lo postergado.

 

 El racionalismo y el intelectualismo son las enfermedades de  nuestra época que pretenden saberlo todo. Pero todavía hay muchas cosas por descubrir que la ciencia moderna desconoce actualmente, definiéndolas como imposibles, debido a nuestro corto y limitado punto de vista.

 

Mis padres, niños  de la vergonzosa Guerra Civil Española, originarios de  la comarca aragonesa de Ayerbe,  emigrarían  en su misma provincia a finales de los años cincuenta a la floreciente ciudad industrial de Sabiñánigo. En mi casa nunca se habló del pasado, era un tema tabú. Cuando mis padres fallecen  en el 2006 lo único que  conocía de mis  abuelos difuntos eran sus nombres.

 

Al nacer  me inscribieron con  el nombre de Mariano, el mismo nombre que tenía mi abuelo materno; este fallecería igual que mis abuelos paternos dos décadas antes de  mi nacimiento y no guardo recuerdo alguno de ninguno de ellos. Ni tan siquiera un simple retrato fotográfico para poder percibir en ellos los sembrantes de mis abuelos, algunos probablemente reflejos de mí mismo.

 

 Al tomar consciencia de mi  ignorancia a los 45 años de edad me sentí invadido por la melancolía,  al mismo tiempo me sentía un poco  culpable; culpable por no haberme interesado en vida  de mis padres, aunque  lo cierto es que, para aquel entonces, otras cosas importantes ocupaban  mi atención, como el incesante trabajo  por la supervivencia y el futuro de mi nueva familia. 

 

 Me sentía desalumbrado también porque era consciente que  ya no existía nadie que pudiera ayudarme y los que existían no sabían, no podían o simplemente no querían.

 

Fue entonces cuando lejos de resignarme y abandonar por saber de mis orígenes inmediatos, disfrutaba contemplando muchas noches, antes de conciliar el sueño, unas encantadoras fotografías en blanco y negro  que descubriría en un sencillo libro catálogo titulado Huesca: Ferias y Mercados, donde salían fotografías que desde  que las observé por primera vez sin conocer el motivo me atraían considerablemente. 

A través de la Semiótica y la Sincronicidad podemos viajar en el tiempo y en el espacio, acercarnos a todo aquello que más se acerca a la realidad, descubriendo el alma secreta de las cosas.

Libro catálogo titulado Huesca: Ferias y Mercados, donde descubrí fotografías que me hechizaron.

 

 

Algunas veces tenía la fantástica ilusión de encontrar entre las multitudes que veía en las rancias imágenes algunos de mis ignorados abuelos. Siendo  por otro lado muy consciente que se trataba solo de  un sueño, un  extraño delirio que me ensimismaba y me hacía sentirme bien.

 

 Era tanta la  pasión que albergaba por esas instantáneas de la Feria de Ayerbe, que de habérseme manifestado un enigmático ente para ofrecerme la  información que solo dioses podían facilitarme, la hubiese aceptado de muy buen grado sin vacilar, dispuesto a solventar el favor incluso con lo más valioso que contaba, mi propia vida.

 

 

Las  reveladoras instantáneas eran obra de Ricardo Compairé Escartín, el más grande de los pioneros de la fotografía en la provincia de Huesca. Compairé las perpetraría en los primeros años del pasado siglo XX, coincidiendo con la celebración de la desaparecida Feria anual de “San Mateo” que se  celebraba en la villa desde la baja edad media.

 

Las fotografías las descubriría casualmente de la mano de don Carlos Compairé Fernández, curiosamente el benjamín del insigne fotógrafo populista Ricardo Compairé Escartín.

 

 Don Carlos Compairé Fernández, catedrático de veterinaria y residente en Madrid, me enseñaría en agosto de 1992  un libro editado por la Diputación  Provincial de Huesca titulado “Huesca: Ferias y Mercados” donde aparecen junto a otros pioneros de la fotografía en Aragón, instantáneas artísticamente logradas por su añorado padre en los primeros años del pasado siglo XX.

 

 El libro-catálogo, con casi dos centenares de  imágenes antiguas en su interior, fue una  señal del destino, la primera coincidencia significativa que surgiria coincidiendo con la instalación del  alumbrado que le hice en el jardín  de su casita de campo ubicada en los límites de la villa alto aragonesa de Fiscal,  donde Carlos pasaba junto a su esposa Fany las vacaciones estivales.

 

“La audacia es sensacional, poder y magia en sí misma”. Goethe

Curiosamente, dos imagenes del mismo encuadre, la primera es una fotografía de Ricardo Compairé Escatín y la segunda un lienzo pintado por su estimado amigo Ramón Acín Aquilué. Ramón lo empezaría a pintar en el año 1927 y lo terminaría en el 1928, el mismo año que realizo la escultura “Fuente de las Pajaritas” que se instalaría hasta su reciente ubicación a la entrada del parque de Huesca. Siendo una de los símbolos más representativos de la capital oscense.

 

 

Cuando visité ilusionado en el 2006 por primera vez la fototeca Provincial de  la Diputación de Huesca buscando información sobre las fotografías que Compairé realizó en la Feria de Ayerbe, recuerdo que volví a casa un tanto desencantado.

 

En la fototeca Provincial no contaban con la información  que precisaba para iniciar la búsqueda. Necesitaba conocer el año en el que Compairé realizó las instantáneas de la Feria, pero solo pudieron decirme que posiblemente correspondía a la  segunda década del pasado siglo XX, sin  precisar la fecha exacta. La única información fehaciente que me dieron en la fototeca fue la  cámara fotográfica  con la que Compairé tomó las instantáneas de la Feria, se trataba de  una Thornton Pickard de  placas de cristal de (6 X 9) centímetros.

 

Tras la visita a la fototeca  tomé consciencia de lo complicado que era para mí, un  neófito en la materia, acometer  una investigación de ese tipo, sin tener noción alguna de por dónde empezar. Lo único que tenía era una necesidad vital de saber quien era y de dónde venía. Lejos de resignarme y abandonar mi inverosímil propósito  decidí seguir adelante comprometiéndome conmigo mismo, entregando mí cuerpo y alma en el   delirante empeño.

 

 Con los años  y la maravillosa experiencia que me  tocó vivir a través de  las fotografías de Compairé he experimentado algo trascendental que me gustaría compartir. Esto es que  en el momento que uno se compromete la Providencia también lo hace para ayudarte; aparecen todo tipo de imprevisibles incidentes, coincidencias significativas, y ayuda material que ningún ser humano podría soñar o imaginar que llegaran a producirse de tal manera.  

 

En los últimos años la Providencia me ha dado a conocer con pruebas irrefutables, en cuatro  de  las fantásticas  instantáneas que Compairé tomo en la Feria de Ayerbe a diez parientes de mí familia.

 

Solo con la ayuda de la  intuición, el arte, el estudio semiótico de las  instantáneas fotográficas y sobretodo y lo más importante, con los valiosos mensajes de la  Providencia que me guiaba a través de  sorprendentes coincidencias significativas o sincronicidades el camino a seguir.

 

Compartir la experiencia es el motivo de este trabajo para que todo el mundo conozca el increíble potencial que cada uno de nosotros llevamos dentro capaz de trasmutar realmente el tiempo y el espacio para darnos a conocer quienes en verdad somos los hombres y las mujeres del tecnocratico siglo XXI.

 

Cualquier cosa que puedas soñar, puedes hacerla  si en verdad te comprometes seriamente y diriges  la atención e intención en ello. ¡Empieza ya!  no te arrepentirás. Por abatid@ y desalumbrad@ que a veces te encuentres, no pierdas nunca el entusiasmo ni la esperanza, el día mágico llega siempre.

 

“La audacia es sensacional, poder  y  magia en sí misma”.   

     Goethe 

 

 

 

SINCRONICIDADES

Recreación a partir de la antigua portada del libro-catalogo Huesca: Ferias y Mercados.

Una sincronicidad es una  revelación. 

Sincronicidad es el término nombrado por el psicólogo y pensador suizo Carl Gustav Jung para  designar a las coincidencias significativas. Jung   estudiaría el fenómeno de la sincronicidad durante más de veinte años y publicaría un libro junto al Premio Novel de física Wolfgang Pauli sobre el  misterioso fenómeno  de la sincronicidad.  Sincronicidad (sin-, del griego συν-, unión, y χρόνος, tiempo) es un acaecimiento que sucede en otra dimensión, fuera del tiempo y del espacio al que estamos habituados; un tiempo que no se puede medir con nuestros relojes, en el que se confunden pasado, presente y futuro.

 

A través de la Semiótica y la sincronicidad podemos  viajar en el tiempo y en el espacio, acercarnos a todo aquello que más se acerca a la realidad, descubriendo el alma secreta  de las cosas.

 

Hay dos cosas en las que he llegado a creer, claramente, acerca del mundo en que vivimos. Una es que nada de lo que en él ocurre es independientemente de cualquier otra cosa, y la otra es que nada de lo que ocurre es completamente fortuito y víctima del azar.

 

La sincronicidad es un evento psíquico y otro físico que aunque aparentemente no están vinculados, se encuentran extremadamente relacionados, lo que se diría que es la providencia divina la que obra la casualidad.

 

                                                                          Carl Gustav Yung

 

Actualmente la física cuantica conoce que la  realidad se crea con nuestra consciencia con el mero hecho de observar   y de pensar las cosas.

 

 

UNA SINCRONICIDAD ES UN MILAGRO.

1ª Instantánea. Ayerbe. Sábado 18 de septiembre de 1920. Feria de San Mateo. “Encendiendo el mixto”.
Ricardo Compairé, AFIAA. Diputación de Huesca.

2ª Instantánea, Fiestas de Santiago Apóstol Sabiñánigo, 24 de julio de 2010.

 

Para el doctor y filósofo Depak Chopra, un milagro es justamente un hecho sincrónico; es un indicativo de que en nuestro interior se está produciendo una trasformación hacia un nivel de consciencia más elevado.

 

La sincronicidad nos revela algo importante que tenemos que interpretar. Lo señala a quien le ocurre. La sincronicidad es la consciencia superior que nos  da a entender en un momento dado cómo nuestras vidas pueden ser dirigidas o que aspectos son  más importantes para nosotros, para ayudarnos a sanar y seguir adelante.

 

Cada sincronicidad que nos ocurre en la vida es portadora de un mensaje. El significado oculto de las coincidencias significativas o sincronicidades lo podemos hallar poniendo atención a cada una de ellas.

 

Para ir más allá del momento, la imagen necesita de la palabra que la situe, la explique, la enlace con las demás imagenes y dirija la mirada. La vida, como el recuerdo, se compone de imágenes y de historias. José Antonio Marina

Página del libro-catalogo nº 37

Ricardo Compairé Escartín, AYERBE Feria. Puesto de calderos AFIAA, Diputación de Huesca

 

Esta fotografía hecha en la feria de San Mateo en Ayerbe, nos traslada al pasado.  Muestra un puesto de venta de calderos, hojalatería y quincalla. El vendedor, era Antonio Cerzócimo, apodado “el italiano” por su procedencia de esa nación, pero que se instaló en Ayerbe.  Casandose con Benita Viñeque natural de Murillo de Gallego y hermana del tendero que regentaba un  establecimiento de ultramarinos en la calle Nueva de esta Villa.

 

Al fondo de la imagen de arriba se aprecia el afamado comercio de Casa Otal que expone en el exterior un colchón y el cabecero de una cama como reclamo de cuanto contiene el interior. Al lado se divisa la puerta abierta del taller de herrería y venta de ferrallas de Domingo Ruiz. La animación de feriantes es manifiesta.

 

                                                                                                Luis Pérez Gella

Página del libro-catalogo nº 48

Ricardo Compairé Escartín, AYERBE Feria..Puesto de refrescos AFIAA, Diputación de Huesca

 

Los puestos de bebidas y refrescos eran muy abundantes en los recintos feriales. En este caso vemos a las dos señoras que atienden el puesto, protegiéndose con un sencillo paraguas pues resultaba muy difícil cobijarse bajo un árbol porque los pocos que había estaban muy solicitados.

 

 Podemos observar que tienen sobre la mesa varias botellas de vino y una de anís, además de unos vasos y parece adivinarse que también hay almendras garrapiñadas y azucarillos.

Bajo la mesa hay un balde con agua fresca o quizás con hielo y también una lata de metal en donde se guardaban los dulces y tortas para que no se resecaran.

                                                                                                                          Luis Pérez Gella

Página del libro-catalogo n º49

Ricardo Compairé Escartín, AYERBE Feria. Esquiladores. AFIAA, Diputación de Huesca

 

Los esquiladores o “esquiradores” como en esta zona se denominaban a los encargados de cortar el pelo a los “abrios” están arreglando a un macho  en la entrada de la calle San Benito enfrente del Ayuntamiento.

Cada uno del equipo se encargaba de una misión del pelado. Uno arreglaba la crin dejándole un poco de pelo para que hiciese de almohada al ponerle la “collera”. El segundo que está sobre una “banqueta” era el jefe de la cuadrilla, se llamaba León Romeo y el que trabaja en la cola era Valero. 

                                                                                                                    Luis Pérez Gella

Página del libro-catalogo nº 50

Ricardo Compairé Escartín, AYERBE. Registro de borrico AFIAA, Diputación de Huesca

 

Cuando se iba a comprar una caballería era imprescindible hacer una revisión dental,  porque según los entendidos,  en ella se denota la edad e incluso el estado de salud del animal.

                                              Luis Pérez Gella

Página del libro-catalogo nº 63

Ricardo Compairé Escartín, AYERBE. Plato único y postre AFIAA, Diputación de Huesca

 

Entre conocidos proliferaban las tertulias en los largos tiempos de espera. Al atardecer las compras de alimentos y algún utensilio ya se habían hecho y las caballerías ya estaban embastadas para comenzar a cargar e iniciar la marcha, pero todavía tenían que llegar las mujeres con los pañuelos paqueteros rebutidos de géneros para llevar al pueblo, pues el año era largo y había que hacer los aprovisionamientos.

                                                                             Luis Pérez Gella

Plaza Alta, pasado y presente

Conociendo y asimilando el pasado podemos ir más allá del mundo del que formamos parte. Osho

Ayerbe. Recreación en la exenta Torre del Reloj.

 

En la imagen aparece de rojo y blanco la nieta y la biznieta de Mariano Vinué André  hijo de “casa Manoleta” de Biscarrués.

Mariano es el joven que aparece en la instantanea de  Ricardo Compairé con boina y camisa blanca con la mirada fija en los muñecos   de trapo  está acompañando a su madre Vicenta y a sus dos hermanos menores Vicenter y Orosieta...