El racionalismo y el intelectualismo son las enfermedades de  nuestra época que pretenden saberlo todo. Pero todavía hay muchas cosas por descubrir que la ciencia moderna desconoce actualmente, definiéndolas como imposibles, debido a nuestro corto y limitado punto de vista.

 

Mis padres, niños  de la vergonzosa Guerra Civil Española, originarios de  la comarca aragonesa de Ayerbe,  emigrarían  en su misma provincia a finales de los años cincuenta a la floreciente ciudad industrial de Sabiñánigo. En mi casa nunca se habló del pasado, era un tema tabú. Cuando mis padres fallecen  en el 2006 lo único que  conocía de mis  abuelos difuntos eran sus nombres.

 

Al nacer  me inscribieron con  el nombre de Mariano, el mismo nombre que tenía mi abuelo materno; este fallecería igual que mis abuelos paternos dos décadas antes de  mi nacimiento y no guardo recuerdo alguno de ninguno de ellos. Ni tan siquiera un simple retrato fotográfico para poder percibir en él sus semblantes  reflejos de mí mismo.

 

 Al tomar consciencia de mi  ignorancia a los 45 años de edad me sentí invadido por la melancolía,  al mismo tiempo me sentía un poco  culpable; culpable por no haberme interesado en vida  de mis padres, aunque  lo cierto es que, para aquel entonces, otras cosas importantes ocupaban  mi atención, como el incesante trabajo  por la supervivencia y el futuro de mi floreciente familia. 

 

 Me sentía desalumbrado también porque era consciente que  ya no existía nadie que pudiera ayudarme y los que existían no sabían, no podían o simplemente no querían.

 

Fue entonces cuando lejos de resignarme y abandonar por saber de mis orígenes inmediatos, disfrutaba contemplando muchas noches, antes de conciliar el sueño, unas encantadoras fotografías en blanco y negro  que descubriría en un sencillo libro catálogo titulado Huesca: Ferias y Mercados, donde salían fotografías que desde  que las observé por primera vez sin conocer el motivo me atraían considerablemente. 

El hombre mediante el recuerdo vuelve sobre sí mismo.

El artista proyecta parte de su psique en la materia a través de objetos inanimados.

 

Cada uno de nosotros afronta un destino. Nacemos en este universo, crecemos, jugamos, nos enamoramos, trabajamos, envejecemos y al final de nuestras vidas nos enfrentamos a la muerte.  Talvez rebuscando en nuestros orígenes olvidados sin razón, encontremos señales evidentes para averiguar la verdad a la constante lucha por la supervivencia, a la precariedad de la propia vida humana y a la constante presencia y angustia por la muerte

Conociendo y asimilando el pasado podemos ir más allá del mundo del que formamos parte.

Portada del libro Huesca: Ferias y Mercados. Publicado por la Diputación Provincial de Huesca en el año 1991.

 

Algunas veces tenía la fantástica ilusión de encontrar entre las multitudes que veía en las rancias imágenes algunos de mis ignorados abuelos. Siendo  por otro lado muy consciente que se trataba solo de  un sueño, un  extraño delirio que me ensimismaba y me hacía sentirme bien.

 

 Era tanta la  pasión que albergaba por esas instantáneas de la Feria de Ayerbe, que de habérseme manifestado un enigmático ente para ofrecerme la  información que solo dioses podían facilitarme, la hubiese aceptado de muy buen grado sin vacilar, dispuesto a solventar el favor incluso con lo más valioso que contaba, mi propia vida.

 

 Las  reveladoras instantáneas eran obra de Ricardo Compairé Escartín, el más grande de los pioneros de la fotografía en la provincia de Huesca. Compairé las perpetraría en los primeros años del pasado siglo XX, coincidiendo con la celebración de la desaparecida Feria anual de “San Mateo” que se  celebraba en la villa desde la baja edad media.

 

Las fotografías las descubriría casualmente de la mano de don Carlos Compairé Fernández, curiosamente el benjamín del insigne fotógrafo populista Ricardo Compairé Escartín.

 

    Don Carlos Compairé Fernández, catedrático de veterinaria y residente en Madrid, me daría en agosto de 1992  el libro editado por la Diputación  Provincial de Huesca titulado “Huesca: Ferias y Mercados” donde aparecen junto a otros pioneros de la fotografía en Aragón, instantáneas artísticamente logradas por su añorado padre en los primeros años del pasado siglo XX.

 

 El libro-catálogo, con casi dos centenares de  imágenes antiguas en su interior, sería en señal de gratitud por la instalación del  alumbrado que le hice en el jardín  de su casita de campo ubicada en los límites de la villa alto aragonesa de Fiscal,  donde Carlos pasaba junto a su esposa Fany las vacaciones estivales.

 

La audacia es sensacional, poder y magia en sí misma.

Mariano Buen Assembrage Objetos encontrados 60 X40 cm.

Todo tiene un alma secreta que guarda silencio con más frecuencia que habla.



Marie-Louise von Franz

 

Cuando visité ilusionado en el 2006 por primera vez la fototeca Provincial de  la Diputación de Huesca buscando información sobre las fotografías que Compairé realizó en la Feria de Ayerbe, recuerdo que volví a casa un tanto desencantado.

 

En la fototeca Provincial no contaban con la información  que precisaba para iniciar la búsqueda. Necesitaba conocer el año en el que Compairé realizó las instantáneas de la Feria, pero solo pudieron decirme que posiblemente correspondía a la  segunda década del pasado siglo XX, sin  precisar la fecha exacta. La única información fehaciente que me dieron en la fototeca fue la  cámara fotográfica  con la que Compairé tomó las instantáneas de la Feria, se trataba de  una Thornton Pickard de  placas de cristal de (6 X 9) centímetros.

 

Tras la visita a la fototeca  tomé consciencia de lo complicado que era para mí, un simple neófito, acometer  una investigación de ese tipo, sin tener noción alguna de por dónde empezar. Lo único que tenía era una necesidad vital de saber quien era y de dónde venía. Lejos de resignarme y abandonar mi inverosímil propósito  decidí seguir adelante comprometiéndome conmigo mismo, entregando mí cuerpo y alma en el   delirante empeño.

 

 Con los años  y la increíble experiencia que me  tocó vivir a través de  las fotografías de Compairé he experimentado algo nuevo y trascendental que me gustaría compartir. Esto es que  en el momento que uno se compromete la Providencia también lo hace para ayudarte; aparecen todo tipo de imprevisibles incidentes, coincidencias significativas o sincronicidades y ayuda material que ningún ser humano podría soñar o imaginar que llegaran a producirse de tal manera.  

 

En los últimos años la Providencia me ha dado a conocer con pruebas irrefutables, en cuatro  de  las fantásticas  instantáneas que Compairé tomo en la Feria de Ayerbe a diez parientes de mí familia.

 

Solo con la ayuda de la  intuición, el arte, el estudio semiótico de las  instantáneas fotográficas y sobretodo y lo más importante, con los valiosos mensajes de la  Providencia que me advertían a través de  sorprendentes sincronicidades el camino a seguir.

 

Compartir la experiencia es el motivo de  esta introducción para que todo el mundo pueda conocer el increíble potencial que cada uno de nosotros llevamos dentro capaz de trasmutar realmente el tiempo y el espacio para darnos a entender quienes en verdad somos los hombres y las mujeres del tecnocratico siglo XXI.

 

Cualquier cosa que puedas soñar, puedes hacerla  si en verdad te comprometes seriamente y diriges  la atención en ello.

 

                                                            Goethe