Una de las mentiras mejor guardada de la humanidad.

M. Buen / 2006 “trilogía pétrea” 100 x 100 centímetros, piedra de tosca. Recuperada entre los escombros de una típica chimenea alto aragonesa.

 

Las  “amanitas muscarias” son los miembros más hermosos del reino de los hongos. Es un hongo micorrizo  es decir crece en relación simbiótica con las raíces de los abedules y los  pinos. No se puede cultivar y es probablemente el enteógeno más conocido de la humanidad. Se encuentra  en tres continentes, Europa, Asia y América desde hace milenios.

 

Un enteógeno es una sustancia vegetal, o un preparado de sustancias vegetales con propiedades psicotrópicas, que cuando se ingiere  provoca un estado modificado de consciencia. Se utiliza en contextos espirituales, religiosos,  y ritualísticos. Estas  drogas enteógenicas tienden abrir los ojos del pueblo para que tenga experiencias  espirituales personales, sin la intercesión de un clero o el precondicionamiento de una liturgia.

 

Muchos pueblos de Asia y Europa central han empleado amanita muscaria de forma lúdica  y medicinal pero su uso más extendido desde mucho antes del advenimiento del cristianismo a sido en rituales religiosos.La evidencia más antigua del uso de la amanita muscaria como enteógeno se puede seguir lingüísticamente 6.000-4.000  años antes de cristo.  Donde ya se conocían las propiedades psicoactivas de este hongo. 

 

 El uso ancestral de la amanita muscaria en Europa esta ligado a la tradición de los druidas celtas, que la ingerían como extracto visionario para adquirir sabiduría y conocimiento  acerca de la naturaleza y sus misterios. Este uso fue extinguiéndose paulatinamente a medida que el cristianismo iba diezmando todo conocimiento precristiano, tachándolo de diabólico y pagano.  El legado de los druidas supuso  un profundo uso de las plantas, tanto visionarias como medicinales: un  conocimiento chamánico que hasta la edad media mantuvieron vigente  algunos depositarios de tal sabiduría, conocidos popularmente  como brujas o hechiceras, hasta su sistemático exterminio por la inquisición.

 

Los maniqueos practicaban una comunión sacramental con Amanita Muscaria enteogénica, cuyo uso ritual, fue observado por Maní durante su estancia en India. San Agustín (354-430), un renegado del maniqueísmo, denunció a los maniqueos, entre otras cosas, por comer Amanitas.

 

El maniqueísmo se dispersó ampliamente en Europa, y llegó a ser uno de los rivales más importantes del catolicismo, sobre todo en el sur de Francia, hasta donde se extendía en aquella época medieval el reino  de Aragón.

 

 En torno a Toulouse, la ciudad más grande y rica de Francia a primeros del siglo XIII y la segunda de Europa después de Roma, la influencia y popularidad de la secta maniquea  más conocida como cátaros llevó a los papas Alejandro III e Inocencio III a decretar la primera cruzada de la cristiandad, conocida como Cruzada  Albigense. Se calcula que cerca de un millón de personas murieron durante los primeros 20 años extinguiendo eficazmente el maniqueísmo europeo.

 

 Las cruzadas católicas eliminaron todos los detalles de la secta rival y por supuesto todo vestigio de sacramento enteogénico. El monoteísmo  del oriente próximo judeocristiano e islámico se convirtió más bien en el ataúd  donde las religiones naturales basada en el éxtasis, en experiencias religiosas personales catalizadas por la ingestión sacramental de embriagantes sagrados, habrían de ser enterradas, sepultadas bajo un grandioso edificio de religión artificial, basado en nada más sustancial que la fe y en la  transubstanciación  de un elemento placebo como la oblea, una hoja  muy delgada de masa de harina, agua y azúcar.

                                                                                                                                     

 Jonathan Ott -  (Pharmacotheón)

José Luís López Delgado -  (Botánica Sagrada)