Tebeos y Cómics

 

Las revistas  y cómics de humor rebosantes de originalidad y fantasía, encabezados por publicaciones como TBO, JAIMITO Y PULGARCITO, se convierten en una gran distracción para los niños en los momentos difíciles que se vivían en España en los años sesenta y setenta, que todavía arrastraban, desde que finalizó la Guerra Civil en el 1939, las consecuencias de una  larga y vergonzosa postguerra donde existían carencias de todo tipo: materias primas, hambre ,miseria, pérdida de libertades, una feroz represión y censura militar y una deficiente educación publica.

 

Los tebeos son el  reflejo  de la sociedad de su época.

 

 

La revista JAIMITO surge en el año 1945. Es un exitoso tebeo aunque no consigue el nivel de ventas del anterior. La revista  presentó como positivo la incorporación al comic español de un grupo de creativos valencianos, tanto en el campo humorístico como en el realista

A partir de 1947 PULGARCITO,  revista editada por Brugera, pasa a ser una ráfaga de aire fresco en los momentos difíciles de la posguerra con sus populares y divertidos personajes como los hermanos Zipe y Zape, Mortadelo y filemón, Carpanta, Doña Urraca, don Pio …

La revista DDT comenzó a publicarse en 1951 y continúo editándose hasta el año 1977. 

En 1957, José Peñarroya se asocia con Conti y Giner,  dos dibujantes de Brugera, para crear una empresa dónde se edita la revista “Tio Vivo”. La empresa fracasa y tanto Peñarroya como sus compañeros vuelven a trabajar con Brugera. 

 

Desde el inicio del siglo XX  y prácticamente hasta pasada la Guerra Civil, las niñas españolas debieron conformarse con leer los tebeos de humor dirigidos a todos los públicos.

 

 A partir de los años 50 tuvo lugar un boom del tebeo femenino, cuando nuevas revistas empezaron a presentar historietas sentimentales más contemporáneas, vinculadas con los éxitos musicales. 

 

Roberto Alcazar y Pedrin, detective que resolvía cualquier caso por difícil que fuera con la ayuda de su inseparable ayudante, el joven Pedrín.

 

Jerónimo era un comic español de los  años sesenta que relataba la historia del admirado y gran jefe de los apaches Chiricauas

 

 

El gran dibujante y guionista Boixcar nos ofreció una obra maestra de los sucesos acaecidos en la segunda Guerra Mundial.

 

Todavía ahora cuando contemplo las sugestivas portadas de algunos cómics  que releería una y otra vez en mi niñez, me viene a la memoria las fantásticas aventuras de sus intrépidos personajes como “Roberto Alcazar y Pedrín” “Jerónimo”,“Rin-tin-tin”,”Hazañas del Oeste”, “El Hombre Enmascarado” o el “Llanero Solitario”,  por citar algunos.

 

 

Para muchos que desconozcan la historia inmediata les puede resultar  absurdo, pero los tebeos y  los comics, reflejo de la sociedad española de la época, aportaron algo en mi desnutrida educación que jamás hubiese podido  soñar encontrar en los  libros de  historia y religión que nos hacían leer en la escuela pública.

 

Allá por los años sesenta  el único entretenimiento que podía tener un niño, que no soportaba el fútbol ni los toros, eran los tebeos y los cómics.

 

 En el  año 1960 solo el nueve por ciento de los hogares españoles tenían televisión; pasando a ser del ochenta y siete por ciento en el 1970.  Los programas   de entretenimiento más televisados de  la floreciente  televisión estatal eran las retrasmisiones  de fútbol y toros.