La evolución de la conciencia

M. Buen 2006 “Autorretratos

La conciencia es esa voz interior que surge del propio ser y  solo este puede escuchar.

 

Si la conciencia, como afirma la ciencia, es energía y esta ni se crea ni se destruye, ¿qué ocurre entonces con la conciencia cuando al morir abandona el cuerpo humano?

 

M. Buen 1998 “Mujer sentada en la hierba”. Granitos ensartados con barrillas de acero 60 x 25 centímetros.

El  arte trascendental no es como un objeto para alcanzar la felicidad, no es un fin sino un medio, una fuerza vital que orienta al ser humano que desea retener una  experiencia profunda.

 

Ama cada hoja, cada rayo de la luz de Dios.

M. Buen “Pesas” El amor es la llave que abre la puerta a la galería de arte trascendental.

Toda persona es amable si tiene la oportunidad de hablar realmente.

 

                                         Herman Hesse

                                                         

 

Ama a los animales, a las plantas, ama todo. Si amas todo percibirás el misterio divino de las cosas. Una vez que lo percibes lo comprenderás mejor cada día, y llegaras, al fin,  a amar a todo el mundo con un amor completo.

 

 “El amor es la llave que abre la puerta a la galería del arte trascendental”.  Con amor somos capaces de  conocernos mejor, apreciando  a las personas, a los animales, a las plantas y a todos los  objetos de la creación en su mayor gloria, donde el arte sublime del creador los rebela fresca y nuevamente.

 

Trascender significa ir más allá del límite, más allá de la muerte.

M. Buen 2010 “La Muerte Lúcida”. Medidas 12 x 30 centímetros.

A partir de un crucifijo  de plástico similar al marfil  que siempre vi colgado encima de la cabecera de la cama, en el dormitorio de mis padres.

 

 

              Solo conozco una libertad y es la libertad del alma.

 

                                                                                   Antonie de Saint-Exupéry

 

 

Para descubrir y explorar nuevas leyes de vida, debemos saltar hacia la comprensión más allá del pensamiento.

 

la única forma de perder el miedo a la muerte, para sentirnos  libres, solo es viable adquiriendo la  certeza absoluta de la  propia inmortalidad. Tener  la convicción plena de que la muerte no existe, solo es posible a través del conocimiento y la meditación.

 

El hombre tiene que liberarse de esos  símbolos atascados  que tratan de integrarlo  a  través del artificio en cualquier doctrina religiosa, encerrándolo en un estado de  total inmadurez. El hombre necesita avanzar hacia una época superior trascendiendo la psique y potenciando su sí-mismo individual.

 

Vivir significa asumir la responsabilidad de encontrar la respuesta correcta a las cuestiones que la existencia nos plantea, cumplir con las obligaciones que la vida nos asigna a cada uno en cada instante particular.

 

Cuando un hombre descubre que su destino es sufrir, ha de aceptar ese sufrimiento, porque ese sufrimiento se convierte en su única y peculiar tarea; es más, ese sufrimiento le otorga el carácter de persona única e irrepetible en el universo.

 

                                                                      Víctor Frankl

 

La madera permanece viva tras la muerte física.

M. Buen 2008 “Luna Crepuscular” 70 x 55 centímetros.

La madera es  por sí misma trascendental, ya que es el único material que permanece vivo tras la muerte física.

 

 

El marco   lo componen cuatro tablas de pino viejo de varios siglos de antigüedad, unidas atesta con ensambles elaborados de madera de boj. El conjunto lo engalanan  tres  atávicos símbolos egipcios  conocidos  como “Ankh” o cruz de la  vida, en oposición a la cruz latina o cruz de la muerte.

 

Los nervios del olfato llevan su información directamente a las regiones más  profundas del cerebro donde se regulan las emociones y muchas de las funciones básicas del cuerpo, haciéndonos recordar lo vivido en nuestra actual existencia y llevándonos a percibir emociones  y sentimientos   experimentados en vidas pasadas.

 

La vieja madera  de pino,  al ser marcada con un hierro rusiente, despide un humo gris  de  penetrante y agradable esencia, dejando marcas que simbolizan la sabiduría y la muerte.

 

M. Buen 2008 “La luna llena y el viejo tejo”. 70 x 20 centímetros.

La luz de la luna que ha servido de inspiración a miles de artistas desde los inicios de la humanidad, no es propia sino del sol.

 

La luna se manifiesta como reflejo sagrado de la divinidad; es la encargada de transmitir al ser humano todo aquello que jamás podría alcanzar de otra manera.

 

La luna, como la Madre Tierra, aparece como muestra de verdades transcendentes que nunca podríamos alcanzar con solo el conocimiento. Por eso el culto lunar está de alguna manera asociado a la búsqueda directa de la verdad a la propia  introversión, al deseo de conocer el sentido oculto de la vida.

 

El despertar de la  consciencia es el primer destello crepuscular de la nueva era espiritual que principiara a  transmutar  y regenerar la totalidad del ser humano en los albores del tecnocrático siglo XXI, siendo  un   acontecimiento  único, trascendental y el grito más sublime y revelador que jamás se haya sentido desde los principios de la humanidad.

“Cuchara y Tenedor”. Los medios más simples son los que mejor capacitan al artista para expresarse. Matisse

El arte supremo no necesita ni de aclaraciones ni de historia aplicada, expresa sus formas y confía en su encanto, sin temor a no ser entendido.

Quisiera provocar una sensación emocional y física similar a la que Miguel Ángel indujo en su fresco de la bóveda de la capilla sextina, de Dios creando a Adán.

"Mi tribu". Badajos de boj y hueso. 50 X 20 Cm. sobre tabla de nogal.

“Gestación”

M. Buen 1997 “Abrazo de boj” 18 x 22 centímetros.

El mejor fondo para una escultura es siempre el cielo, porque se contrasta una forma sólida con su contrario el espacio.

 

La bondad de la madera permanece viva tras la muerte física. La textura, la veta, el color, su adaptabilidad, blandura o dureza le confieren un carácter único de intimismo y humildad trasportando al artista y al espectador más allá de la forma a lo que no tiene forma.

 

Los persas consideraban las vetas de la madera  portadoras del fuego y la vitalidad.

 

M. Buen 1985 “Torla” tablilla de boj, medidas “120 x 60 X 10 milímetros. Y “Panegirista” tarugo de boj, medidas 220 x 50 milímetros.

La madera se alegra por quien la trabaja, y la persona se alegra por la madera, porque existe y puede usarse.

                                                                                                  Pueblo Yupik

 

 

 El boj (Buxus sempervirens) es un  arbusto divino de desarrollo lento y madera noble que crece abundante en el pirineo. Se encuentran  a miles, desde el piso de colinas  al montano en terrenos calcáreos: en hayedos, pinares y robledales; con frecuencia en umbrías formando extensos matorrales. Su madera tiene un color amarillo característico, de textura exquisita,  semejante al marfil y más cálida que el bronce. Es también una madera excelente para ser torneada; debido a su dureza puede ser tallada con profusión de detalles y filigranas, siendo muy apropiada para el grabado.  La Biblia y la antigua literatura clásica ya mencionaban peines, hiladoras, tablillas de escritura y diversos utensilios de esta fascinante madera.

 

Enanos de Jardín

M. Buen 1988 “Príapo entre amanitas muscarias” Rama de boj 20 X 10 centímetros.

Príapo, hijo de Zeus  y  Afrodita,  era el Dios de la fecundidad y de la buena suerte, protector de huertos y jardines; era también un Dios deforme. Cuenta la leyenda que estando Afrodita  en avanzado estado de gestación, Hera, esposa de Zeus, celosa e irritada por los amoríos y las desventuras extramatrimoniales de este, le tocó el vientre y por ese motivo nació deforme el niño.  Afrodita, temerosa de las burlas de los  demás Dioses, le abandonó en el bosque y  sería cuando unos pastores lo adoptaron. Parece ser que ese fue el motivo de ser el portador de la “buena suerte” irradiando  con solo su imagen el poderoso influjo, anulando los hechizos familiares y los maleficios  que pudieran perjudicar las cosechas de los  labradores.

 

No hay que tener mucha imaginación para comprender la supresión de esta deidad fálica dentro del dogma cristiano. Sería sustituido por San Pancracio, según la imaginaria religiosa,  el  santo representante de la buena suerte. También sería sustituido y relegado como el Dios de la fecundidad y de los bosques y jardines por un  gracioso enano usurpador, que carecía de un enorme pene fertilizador.  Lamentablemente, el resultado que ha llegado a nuestros días son  dos   fingidas identidades pánfilas y calmosas, en lugar de una figura sabia y poderosa.

 

Príapo, Dios para los romanos de la fecundidad, jugaba un papel importante en los enterramientos; su imagen se colocaba junto a las tumbas como promesa de inmortalidad y de vida eterna. Protegido por esta divinidad fálica, el sepulcro se convertía en el surco en el que maduraban los nacimientos futuros.

 

En las viviendas romanas nunca faltaba una imagen de Príapo. Sabían que su poderoso influjo atraía la buena suerte   y alejaba los malos augurios, actuando como un poderoso hechizo renovador e  impulsor de la vida.

 

 

M. Buen 1995 “ Baltazo”. Rama de boj 15 x 10 centímetros.

Baltazo era el diablo del amor sexual. Era un ser deforme  al que la naturaleza le privó de brazos para compensarlo con un prepucio descomunal, dotado de finas y sugerentes escamas que hacían las delicias de toda fémina al ser tomada.  Su rostro, el de un mono y sus pezuñas  las de  un macho cabrío.

 

Son muchas las historias que se cuentan de Baltazo, y todas ellas coinciden en que fue un gran seductor. Parece que existió solo para hacer el amor con las mujeres. La más célebre de sus anécdotas se refiere a una tal Nicolasa  Aubry, posesa de la región de Laón, en el siglo XVI. Enterado de que los exotismos eran impotentes para devolver a la mujer a la cordura, Baltazo se presentó al marido, cenó con él y le aseguró que en una sola noche en el que le permitiese ocupar su lugar en la cama, junto a la enferma, esta curaría. El marido, harto de la situación en su casa, aceptaría el singular envite: entre  la media noche y el alba, Baltazo poseyó veintisiete veces a la supuesta endemoniada y luego desapareció. Los cronistas no se ponen de acuerdo con los pequeños detalles, pero todos coinciden que Nicolasa se curó.

 

 

El arte reflexiona sobre sí mismo, así nos lleva un pasito hacia delante, a la vez que actúa recordándonos lo que olvidamos como Príapo y Baltazo.  

 

M. Buen / 1996 Bodegón. “A mi Padre” 60 x 60 centímetros.

Me interesan los objetos que dejan atrás las huellas y signos de su utilización; revelan muchas cosas sobre nosotros.

 

El objeto que estorba: ese es el primer paso del arte; ese objeto que vive al borde de su existencia absurda y obstructora para ser incubado  con gracia de una nueva vida  e investido con la dignidad absoluta de lo irrelevante y postergado,  recordándonos quienes en realidad somos y de dónde venimos los hombres y las mujeres en los albores del tecnocrático siglo XXI.

 

El arte inmanencial  es todo lo contrario del arte trascendental y está constituido por obras que nos aparecen como el triunfo de la inmanencia, de la voluntad de permanencia, de la posesión, del apego, y que son la expresión de la victoria, del sinsentido de la muerte sobre el sentido de la vida. Entonces, entre el arte trascendental y el arte inmanente, podemos encontrar un matiz de valores que nos llevan a entender que el arte trascendental no es un objeto para alcanzar la felicidad, no es un fin, sino un medio, una fuerza o tensión vital que orienta al artista y al ser humano que desean tener una experiencia profunda que les permita acercarse a la verdad y suavizar el miedo a la muerte: y esto es posible solo adquiriendo la certeza de la propia inmortalidad.

 

M. Buen 2006 “Toda obra expuesta pierde interés”.

En mi obra la provocación y el absurdo juegan un papel importante, alterando  la percepción del espectador, rompiendo hábitos y normas mentales  ordinarias.

 

M.Buen 1994 “¡Inmortalidad! No gracias, no doy un euro por ella, prefiero ser mortal, como debe ser”. Tarugo de nogal 20 X 47 centímetros.

Mediante el arte trascendental, la persona intenta ir más allá del propio arte, más allá de la sensibilidad, más allá de la vida, incluso más allá  de la muerte.  Por esto, la diferencia entre el arte  trascendental y el arte contemporáneo estriba en que el  primero aspira a la eternidad como algo sagrado para superar la muerte y  el segundo,  transitorio y baladí, solo aspira a acumular dinero o prestigio personal. El arte contemporáneo vive humillado, utilizado exclusivamente para fines materiales.  Los mismos artistas se quejan de la indiferencia del espectador hacia sus obras, pero la mayoría de ellos no busca más que una nueva manera de crear cantidad de obras de arte sin entusiasmo, con el corazón frío y el alma dormida. Por eso el arte tiene que hacerse más radical en la organización de su material, puesto que los logros estéticos cada vez se devalúan más rápidamente con la reproducción y comercialización masiva.  El público, defraudado y desengañado, sin comprender nada, pierde el interés por el arte y le vuelve tranquilamente la espalda.

 

M. Buen 1994.”Ansiedad” Tarugo de roble 18 x38 centímetros

El artista, como todas las personas, sufre, y esta sensación cumple un papel fundamental en su creación. La actividad artística puede ser un instrumento para la superación del sufrimiento, o por el contrario, puede ser un motivo más de sufrimiento. Esto se produce en el momento en que el arte se convierte en un refugio espiritual,  un lugar donde huir,  lo que se distingue como inadaptación social.

 

No hay que confundir el arte trascendental con el arte terapia. A este último hay que reconocerle múltiples valores al conseguir fundir conocimientos psicológicos y de meditación con los conocimientos expresivos de la imaginación y la creación.

 

 Aunque el arte trascendental también se reconoce en estos puntos, el objetivo principal es hacer coincidir la práctica artística con un crecimiento de nivel de conciencia.

 

M. Buen 1998 “Muestrario”. 40 X 50 centímetros.

Una profesión es siempre una desgracia una limitación y una resignación”.

 

                                          Hermann Hesse

 

 “El arte es el lenguaje que habla al alma de cosas que son para ella el pan cotidiano, que solo puede recibir en esta forma”.

 

                                                                     Kandinsky

 

Lo que fortalece y libera al artista y los seres humanos del sufrimiento es la capacidad de afrontar problemas. Sufrimos porque el sistema de creencias en el que hemos nacido y hemos sido educados es primitiva, alejándonos de nuestra íntima naturaleza espiritual.

 

El artista  trascendental sufre porque su necesidad creativa no encuentra cotejo en un mundo mecánico, práctico y violento. A menudo se encuentra con que debe elegir entre dos extremos: o hacer lo que siente pero pagando las consecuencias tales como la discriminación y el aislamiento, o hacer lo que la sociedad le impone de mil maneras vaciando y anulando su creatividad, obligándolo a desarrollar otras actividades para sobrevivir. El segundo caso parece el camino más fácil, puesto que cuenta la aprobación de la familia y la sociedad, pero interiormente es el recorrido más difícil porque cada día que pasa se siente traicionándose a sí mismo.

 

Generalmente los artistas usan el arte para compensar este malestar y sus creaciones son cerradas, dolorosas, enfadadas y se convierten en una especie de mundo paralelo que usan como escudo protector. También se ve en ellos el rechazo por crear, no quieren vivir del arte, y sus obras se convierten en un pasatiempo, en una diversión, en puro deleite porque no creen en ellos mismos, temiendo a los trastornos existenciales. 

M. Buen 2006 “Deseo”. 20 X 16 centímetros.

La conciencia evoluciona porque adquiere conocimiento.

 

Una de las diferencias más importantes que distinguen al ser humano entre los animales, es su conciencia; la capacidad de pensarse a sí mismo.

 

 Trabajar en uno mismo es lo que trasciende, jugando siempre con lo que uno tiene, aprovechando los recursos que disponemos a nuestro alcance.

 

La belleza está en la elegancia de la sencillez

M. Buen / 2002 “Maternidad” Cucharilla sopera y cucharilla de café.

Una de las manifestaciones de la conciencia es la búsqueda de la belleza. La belleza está dotada de eminentes cualidades y características, tales como la transparencia expresiva, la verdad, la lealtad y la trascendencia.

 

Los procesos creativos potencian al individuo como persona, estimulan la imaginación, fortalecen la inteligencia emocional, activan la percepción y  el conocimiento de la cotidianidad, mejoran nuestra calidad de vida y las relaciones que establecemos con los demás, para abrirnos a una nueva conciencia contemporánea basada en la responsabilidad y en la libertad.

 

 

M. Buen 1997 “Racionalidad”.Tarugo de boj, 18 x 22 centímetros.

El agujero no es simplemente un agujero que atraviesa el bloque. El agujero simboliza el límite entre los dos mundos: el   mundo exterior perteneciente a la lógica y a la racionalidad y el  mundo interior, el mundo de la  mujer, el de la intuición, de la poesía y del amor.

 

“La única aventura que al hombre moderno le queda por vivir es alcanzar el propio centro interior, estableciendo contacto con su inconsciente por él mismo y sin ayuda, tratando de conceder a la realidad viva del sí-mismo una cantidad constante de atención diaria, viviendo en los dos mundos a la vez  para gozar de una salud perfecta, tratando de equilibrar nuestros dos hemisferios cerebrales, dedicando como hemos hecho durante toda nuestra vida un tiempo a los valores externos que nos  trastornan y cautivan, pero permaneciendo  alerta a los indicios y signos del espíritu que utiliza el sí-mismo para trasmitirnos sus intenciones y orientarnos en la dirección correcta del curso de la vida, la misma dirección que  sigue  desde su creación la evolución del universo”.

 

                                                                                  Carl Gustav Jung